Tu sofá Sufa está hecho para durar: espuma soft de alta densidad, estructura de pino y multilaminado, y telas con tratamiento antimanchas. Esta guía no es para que lo trates con pinzas —al contrario—, es para que le saques el máximo y se mantenga impecable por años con un par de hábitos simples. Justamente porque está bien fabricado, cuidarlo es fácil.

Al recibirlo

¿Qué hago cuando llega el sofá y dónde lo ubico?

Apenas lo recibís, retirale todo el film y el embalaje para que ventile bien, sobre todo si estás en plena obra o mudanza.

Para ubicarlo, buscá un espacio ventilado y, si se puede, donde no le pegue el sol directo muchas horas. La luz solar fuerte y constante puede desteñir o resecar cualquier tela con el tiempo —le pasa a todas, no solo a las nuestras—, igual que la humedad excesiva. Si va al lado de una ventana muy soleada, un visillo o una cortina liviana alcanza para filtrar el sol y mantener el color por años. Un detalle más: nuestros sofás están pensados para interiores.

El día a día

¿Cómo lo cuido en el uso de todos los días?

El uso diario es lo que más define cómo se mantiene tu sofá con los años, y se resume en tres hábitos simples.

Sentate aprovechando todo el asiento

Sentarte bien no solo es más cómodo: ayuda a que el asiento se mantenga parejo y firme por más tiempo. Usá toda la profundidad del asiento, con la espalda apoyada en el respaldo. La zona central funciona como un amortiguador: la espuma comprime, el soporte interno cede levemente y el peso se reparte sobre toda la superficie, que es justo para lo que está diseñada.

Lo único que conviene evitar es sentarte siempre sobre el borde delantero. Esa franja apoya directo sobre la estructura de madera del marco, así que el peso queda concentrado en una zona muy chica y la espuma no puede ceder y recuperar como en el resto del asiento. Con el uso muy continuo puede aparecer una pérdida de firmeza solo ahí —lo que en tapicería se llama fatiga localizada de la espuma—, mientras el resto sigue intacto.

Nada de saltar

No saltes ni dejes que salten arriba del sofá. Los saltos y los golpes secos concentran muchísima fuerza en un solo punto y son lo que más exige a la estructura y a la espuma, mucho más que años de uso normal.

Cuidá la tela de roces y objetos

Prestá atención a lo que apoyás y a lo que usás puesto al sentarte:

Evitá prendas con remaches, cierres, botones metálicos o chapitas (como algunos jeans): pueden generar roces, enganches o desgaste.

No te sientes con llaves, hebillas u objetos duros en los bolsillos.

No apoyes objetos cortantes sobre el tapizado.

Forma y volumen

¿Cómo mantengo la forma de los almohadones y las fundas?

Nuestros sofás están completamente tapizados, con fundas integrales a medida que se ajustan por debajo del asiento y envuelven toda la estructura, para una terminación prolija. Las telas de buena calidad tienen una caída natural y se relajan apenas con el uso: eso es parte de su carácter y les da ese aspecto orgánico. Cómo mantener la forma depende del tipo de asiento de tu sofá:

Si tiene almohadas de asiento (cojines sueltos)

Mullí los cojines con regularidad para redistribuir el relleno y conservar el volumen.

Rotalos y dalos vuelta cada tanto, así el desgaste queda parejo y duran más.

Acomodá las fundas estirando la tela suavemente con las manos para que recupere su posición, igual que harías con una funda removible.

Si el asiento es fijo (unido a la estructura)

Acá no hay cojines para mullir ni rotar, así que la clave está en cómo lo usás: sentate aprovechando toda la profundidad del asiento (como vimos más arriba) y, si solés sentarte siempre en el mismo lugar, tratá de variar un poco para que el uso quede parejo. Y, como con cualquier funda, acomodá la tela estirándola con suavidad para que recupere su posición.

Al moverlo

¿Cómo muevo el sofá sin dañarlo?

Moverlo bien conserva la firmeza del asiento, la estabilidad de la estructura y la durabilidad del tapizado. Hacelo así:

Levantalo siempre entre dos personas.

No lo arrastres: puede marcar el piso, forzar la estructura, desplazar la espuma interna o estirar la tela.

No lo tires ni lo sujetes desde los asientos, respaldos o apoyabrazos: esas partes no están hechas para soportar la tensión del movimiento.

Tomalo desde la base o los laterales inferiores, que son las zonas preparadas para soportar el peso.

Manchas y derrames

¿Cómo limpio una mancha o un derrame?

Si se derrama algo, actuá de inmediato:

Retirá el exceso con un paño absorbente o papel de cocina, sin frotar.

Si queda marca, limpiá con un paño o esponja apenas humedecida en jabón neutro blanco, con movimientos suaves. El paño tiene que estar húmedo, no mojado.

Para manchas difíciles, probá un limpiador para tapicería primero en una zona poco visible (entre los módulos o detrás del sofá) antes de aplicarlo en toda la superficie.

Nota Sufa: nunca uses productos con alcohol, cloro o solventes. Pueden dañar las fibras del tejido y alterar el color.

Y para un mantenimiento a fondo, una limpieza profesional cada 1 o 2 años deja la tela como nueva.

Cómo cuidar la tela de tu sofá

Mirá el proceso de limpieza.

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Según la tela

¿Cómo limpio según el tipo de tela?

Fundas de algodón (tusor, lino, etc.)

Lavá las fundas a mano o en lavadora, separando colores claros y oscuros.

No sobrecargues la lavadora y elegí un ciclo delicado con centrifugado suave.

Usá jabón neutro sin blanqueadores y mantené el agua entre 40 y 50 °C.

Secá de forma natural y a la sombra para conservar la textura y el color.

Sofás tapizados (lino, pana, terciopelo, bouclé, corderoy)

Aspirá con regularidad con un accesorio suave para remover el polvo.

Para manchas superficiales, usá un paño apenas humedecido en agua o solución neutra, sin frotar con fuerza.

Cómo evitar el pilling (las bolitas de pelusa)

El pilling (las bolitas) aparece por el roce del uso del día a día —el mismo que vimos antes— y es más común en fibras naturales; le pasa hasta a las telas más nobles. Se quita fácil: aspirá con suavidad para retirar las fibras sueltas y pasá un rodillo quitapelusas o una máquina antipilling, y la textura vuelve a quedar uniforme.

¿Querés asesoramiento personalizado?

El cuidado de tu sofá Sufa no requiere grandes esfuerzos, solo constancia. Con estas rutinas simples va a conservar su textura, color y comodidad como el primer día. Y si tenés cualquier duda, escribinos y te ayudamos.

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